LECCIONES
RECURSOS

4.4. Procedimientos de higiene y aseo

Entendida como sinónimo de aseo, la higiene es el conjunto de actividades que una persona realiza para mantener limpios la piel, el cabello, los dientes, las uñas, etc.

Además de evitar y prevenir la aparición de enfermedades, la higiene tiene una finalidad que se concreta en una serie de objetivos, en cuya consecución ejerce un papel relevante el auxiliar de enfermería.

El equipo de enfermería planifica, realiza y evalúa los cuidados higiénicos y de limpieza que reciben los pacientes, para mejorar su necesidad de seguridad (prevención de infecciones), de bienestar, de estima y autoestima. También interviene facilitando la necesidad de eliminación con el procedimiento de colocación de la cuña y la botella.

Si además de realizar los procedimientos correctamente, el auxiliar de enfermería cuida la relación con el paciente durante su intervención, observándole, respetando su intimidad y humanizando las tareas, conseguirá aumentar el bienestar y la autoaceptación del paciente y realizar un procedimiento de alta calidad asistencial.

4.4.A Finalidad general de la higiene y el aseo

La higiene y el aseo del paciente se llevan a cabo con los fines siguientes:

  • Observar cualquier signo que pueda ser orientativo de un problema de salud (piel, sistema musculoesquelético, conducta, etc.).
  • Conservar la integridad de la piel para que pueda realizar adecuadamente sus funciones.
  • Evitar la acumulación de secreciones y la proliferación bacteriana, que favorece la aparición de infecciones.
  • Eliminar células descamadas y suciedad, y evitar el mal olor.
  • Estimular la circulación sanguínea.
  • Disminuir la temperatura corporal en casos de hipertermia.
  • Contribuir a mantener o mejorar la autoestima del paciente.
  • Mejorar su confort y bienestar.
  • Favorecer la relación de ayuda, por la proximidad que requieren los procedimientos.

4.4.B Normas de actuación

Para cualquiera de los procedimientos que se lleven a cabo es preciso tener en cuenta todas o algunas de las normas (según el procedimiento) que se exponen:

  • Mantener una temperatura ambiente adecuada (entre 22 y 24 °C).
  • Comprobar la temperatura del agua que, salvo indicación contraria, estará entre 38 y 40 °C.
  • Evitar las corrientes de aire.
  • Preparar todo el equipo necesario antes de comenzar, reuniendo lo necesario para el aseo, el paciente, la cama y el auxiliar de enfermería.
  • Aislar al paciente del entorno, con un biombo si fuera necesario.
  • Utilizar jabones que no irriten la piel.
  • En los pacientes varones, avisar al peluquero cuando sea necesario.
  • En el paciente encamado, evitar tenerle totalmente desnudo, cubriéndole con una toalla o vistiéndole con el pijama o camisón, para respetar su pudor.
  • No mojar la cama innecesariamente, protegerla colocando una toalla bajo el paciente y escurriendo bien la esponja.
  • Favorecer la seguridad movilización del paciente encamado realizando el aseo entre dos personas.
  • Cuidar las vías y sistemas terapéuticos del paciente durante el procedimiento para evitar desconexiones o reflujos.
  • Seguir un orden, realizando sucesivamente: enjabonado  aclarado  secado.
  • Estimular la colaboración del paciente durante la realización del aseo para favorecer su independencia.
  • Aprovechar para dar un masaje en las zonas sometidas a presión (excepto si ya se inició una úlcera por presión), mejorando así el riego sanguíneo de la piel.
  • Realizar el aseo tantas veces como sea necesario y al menos una vez al día, generalmente por la mañana, junto con el cambio de sábanas.

4.4.C Procedimientos generales de aseo

Pueden realizarse en la ducha, la bañera o la cama, en función del grado de independencia del paciente.

Aseo en ducha o en bañera

Es un procedimiento de elección para:

  • Pacientes que se pueden levantar.
  • Pacientes que necesitan mucha ayuda o tienen un nivel de dependencia importante.

En el primer caso, este procedimiento contribuye a conseguir las finalidades descritas y a mantener y estimular la independencia del paciente, así como a reforzar un hábito de autocuidado saludable. Deben cuidarse las medidas de seguridad y los apoyos materiales necesarios para determinados pacientes (ancianos y aquellos que tienen limitaciones de movilidad). Así, por ejemplo, se utilizarán alfombras antideslizantes, taburetes, barras de sujeción, asiento de ducha o bañera, grúa, etc.

La ducha tiene una duración menor y realiza una limpieza por «arrastre». La ducha tiene un efecto estimulante, mientras que el baño es más relajante. En ambos casos, debe existir un timbre y el paciente no debe cerrar la puerta por dentro.

Recursos materiales
  • Material para el aseo: jabón líquido, esponja o manopla, cepillo dental, dentífrico, vaso, peine, tijeras y colonia.
  • Ropa de baño: una toalla para el cuerpo y otra para la cara.
  • Ropa para el paciente: camisón o pijama, bata y zapatillas.
  • Bolsa para la ropa sucia.
Protocolo de actuación
  • En la ducha
    • Explicar al paciente el procedimiento que se va a realizar y recordarle las normas generales.
    • Preparar el equipo necesario, colocándolo a su al­cance.
    • Después de asegurarse de que tiene todo lo necesario a mano, se le ayudará a sentarse en un asiento de ducha (si lo precisa) y se le preparará la ducha con el agua a la temperatura adecuada.
    • Si el paciente no necesita ayuda, el auxiliar de enfermería puede realizar, entre tanto, otras tareas.
    • Al terminar, recoger el equipo, acompañar al paciente a la habitación y avisar al personal de limpieza para que limpie el cuarto de baño.
  • En la bañera
    • Preparar el equipo y llenar la bañera con agua caliente (comprobando la temperatura con un termómetro de baño).
    • Explicar al paciente el procedimiento que se va a realizar y recordarle las normas generales.
    • La colaboración que preste el auxiliar de enfermería depende del grado de independencia del paciente.
    • Protegerse frente a lesiones por sobrecarga (utilización de grúas) y atender a la necesidad de seguridad física y psicológica que tenga el paciente.
    • Ayudar al paciente a desnudarse y entrar en la ba­ñera.
    • Atender al paciente mientras realiza su aseo, observando su piel y otros aspectos.
    • Al finalizar, ayudarle a secarse, a aplicarse crema hidratante, agua de colonia, a vestirse e instalarse de nuevo en su habitación.
    • Recoger el baño y avisar al servicio de limpieza.
    • Anotar las observaciones, si las hubiera, en la hoja de evolución de enfermería o libro de observaciones, o comunicárselo a la enfermera.
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Aseo en la cama

Se realiza en aquellos pacientes que, conservando o no la movilidad, deben permanecer encamados. Es conveniente que lo realicen dos personas para aumentar la seguridad del paciente y disminuir el tiempo empleado.

Recursos materiales
  • Para el aseo: jabón líquido y esponja, manopla o esponja jabonosa, dos palanganas con agua caliente (comprobar temperatura), equipo de aseo bucal, peine o cepillo, tijeras de punta roma, agua de colonia (si lo desea el paciente), cuña y loción hidratante.
  • Ropa de baño: dos toallas grandes o mantas de baño y una toalla pequeña.
  • Ropa para el paciente: camisón o pijama, bata y zapatillas si se precisan.
  • Ropa para la cama: bajera, empapador de celulosa, encimera, colcha y almohadón.
  • Bolsa de sucio para la ropa que se retire.
  • Ropa para el auxiliar: guantes desechables y bata.
Protocolo de actuación
  • Preparar el equipo y el agua a la temperatura apropiada. Aplicar las normas generales descritas.
  • Lavarse las manos.
  • Explicar al paciente el procedimiento, pidiendo su colaboración.
  • Situar el equipo junto a la cama del paciente.
  • Ponerse los guantes.
  • Asegurarse de que la temperatura ambiente de la habitación es adecuada y que no hay corrientes de aire. Para proteger la intimidad del paciente, colocar un biombo.
  • Ofrecer la cuña al paciente antes de empezar.
  • Retirar la ropa que cubre la cama y colocar en su lugar una manta de baño. Si es necesario, se colocará otra debajo para proteger la cama de la humedad.
  • Desnudar al paciente (estará en decúbito supino, si no hay contraindicaciones). Introducir la ropa sucia en una bolsa o saco que estará en el suelo, al pie de la cama, sin hacer maniobras bruscas.
  • El lavado se hará en el siguiente orden:
    • Afeitado; en el caso de los varones, si pueden, lo hacen ellos mismos. Si no, se avisa al peluquero (en al­gunas ocasiones lo realiza el auxiliar de enfermería).
    • Ojos (del ángulo interno al externo).
    • Cara y orejas.
    • Cuello y hombros.
    • Brazos, manos y axilas.
    • Tórax y mamas.
    • Abdomen.
    • Piernas y pies.
    • Espalda y nalgas.
    • Región genital, debe hacerse hacia abajo y de delante hacia atrás.
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  • Si el aseo lo realizan dos personas, una enjabona y aclara y la otra seca.
  • Las manos y los pies pueden introducirse en la palangana para lavarlos más cómodamente.
  • Cambiar el agua las veces que sea necesario.
  • Después de limpiar y secar la parte anterior del cuerpo se coloca al paciente en decúbito prono o lateral para lavar adecuadamente la espalda y las nalgas. Una vez limpias y secas estas zonas, se aplica un masaje o unas friegas con loción hidratante.
  • Colocar de nuevo al paciente en decúbito supino para la limpieza de la región perineal.
  • Para ello colocarle la cuña bajo la pelvis, pidiéndole que la eleve, mientras se apoya en los talones, con las rodillas flexionadas.
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  • Siguiendo la pauta general, limpiar desde lo más limpio a lo más sucio, el agua debe resbalar desde el pubis hasta el ano. En la mujer se insistirá en los labios mayores y menores, separándolos para limpiar la hendidura vulvar y el ano. En el varón, después de limpiar los pliegues inguinales y el escroto, se retraerá el prepucio para limpiar el glande y el canal balanoprepucial, terminando con el ano. En ambos casos se insistirá en el secado de los pliegues cutáneos.
  • Aplicar crema hidratante sobre la piel, a la vez que aprovechamos para masajear (espalda, piernas, etc.), excepto si ya hay indicios de la formación de una úlcera por presión.
  • Después de finalizar el lavado hay que vestir al paciente con el camisón o el pijama. Si tuviera una perfusión intravenosa, se introduciría en primer lugar la botella de suero y el brazo correspondiente. Para retirárselo, se haría al revés: primero el brazo libre y después el otro.
  • Colaborar en el aseo de la boca y el pelo, si el paciente puede hacerlo él mismo. De no ser así, el auxiliar de enfermería realizará esta actividad.
  • Cambiar o rehacer la cama y acomodar al paciente.
  • Recoger el equipo y ordenar la habitación.
  • Lavarse las manos y después notificar a la enfermera cualquier dato anómalo que se hubiera detectado o anotarlo en el registro correspondiente.
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4.4.D Procedimientos de aseo parcial

Hacen referencia al aseo de zonas concretas del cuerpo, que puede hacerse a la vez que el general y diario o en las circunstancias en las que sea necesario.

Limpieza de la boca y los dientes

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Se realiza para mantener una higiene apropiada y para evitar caries e infecciones o el agravamiento de otras lesiones al eliminar la placa bacteriana.

Se debe estimular al paciente para que lo haga por sí mismo. Según el grado de dependencia, se diferencian tres tipos de intervención: paciente consciente y dependiente, paciente con dentadura postiza y paciente inconsciente.

El objetivo de la limpieza dental es el arrastre mecánico de la placa, que se consigue con el cepillo dental u otros accesorios como los cepillos interproximales o el hilo, la seda o la cinta dental.

Los colutorios o soluciones de enjuague bucal contribuyen a la eliminación, pero son más secundarios por su menor efectividad en la eliminación completa.

Recursos materiales
  • Cepillo dental.
  • Pasta dental.
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  • Vaso con agua.
  • Antiséptico bucal.
  • Vaso para la dentadura postiza (si se precisa).
  • Gasas.
  • Pinza de disección o de Kocher para hacer torundas.
  • Depresor lingual.
  • Palangana o batea.
  • Vaselina.
  • Toalla.
  • Guantes para el auxiliar de enfermería.
Protocolo de actuación
  • Preparar el equipo.
  • Lavarse las manos.
  • Explicar al paciente el procedimiento que se va a realizar, pidiendo su colaboración.
  • Si el paciente está encamado, y no está contraindicado, se elevará la cabecera de la cama.
  • Ponerse los guantes.
  • Paciente consciente y dependendiente, (no puede lavárselos él mismo): cepillaremos los dientes, desde las encías hasta la corona, realizando un movimiento de barrido para eliminar los residuos. Debe limpiarse la cara externa, interna y oclusal de los dientes y muelas de ambas mandíbulas, así como la lengua.
  • Se facilitará un vaso con agua para el aclarado de la boca, recogiéndolo en una palangana o batea. Después se aclarará de nuevo con el antiséptico bucal.
  • Paciente con dentadura postiza: se retirará la dentadura con una gasa moviendo con suavidad la placa superior (para romper «el vacío» que esta tiene), depositándola en la batea para su cepillado y aclarado posterior. La boca se limpia enjuagándola con antiséptico bucal o, si el paciente no pudiera, con una torunda impregnada en antiséptico. Después se le volverá a colocar en la cavidad bucal o se introducirá en un vaso con agua, suero o preparados comerciales hasta su utilización.
  • Paciente inconsciente: colocarle la cabeza ladeada. Preparar una torunda con una gasa y unas pinzas de disección o pinzas de Kocher. Mojarla con el antiséptico bucal sobre la batea, escurriendo el exceso de líquido con otra pinza. Limpiar toda la boca, repitiendo el proceso con varias torundas. En un paciente intubado, la higiene se realiza así o empleando una jeringa con solución antiséptica.
  • Al terminar, se le secan los labios y se les aplica vaselina para mantener su hidratación y evitar grietas o fisuras.
  • Recolocar al paciente y recoger el equipo empleado.
  • Lavarse las manos y comunicar a la enfermera responsable lo observado para su anotación en el registro correspondiente.

Limpieza del cabello

En pacientes encamados se realiza este procedimiento en la cama o camilla.

Recursos materiales
  • Champú.
  • Cubo o palangana grande.
  • Jarra con agua caliente.
  • Dos toallas.
  • Hule o plástico.
  • Algodón.
  • Secador.
  • Guantes.
  • Pinzas de Kocher.
  • Peine o cepillo.
Protocolo de actuación
  • Después de preparar el material y lavarse las manos, el auxiliar de enfermería informa al paciente de la técnica que se va a realizar, pidiendo su colaboración. Tendrá en cuenta las normas generales descritas.
  • Colocar al paciente con la cabeza sobre el borde de la cama, sin almohada, apoyado sobre el hule, que se recoge alrededor de su cuello sujetándolo con una toalla enrollada a modo de collar. Se puede fijar con una pinza de Kocher.
  • La parte distal del hule se introduce en el cubo o la palangana, formando un canal o embudo que facilita la recogida del agua.
  • Si el paciente lo desea, se le colocará algodón en los oídos.
  • Mojar el pelo y aplicar una pequeña cantidad de champú, dar un masaje en el cuero cabelludo con las yemas de los dedos, frotando con el jabón toda su superficie.
  • Enjuagar y repetir la operación.
  • Secar con la toalla y retirar el equipo.
  • Verificar que no queda humedad después de peinar y secar con el secador eléctrico.
  • Recolocar al paciente, comprobando que no se ha mojado la ropa.
  • El procedimiento termina con la recogida del material usado, el lavado de manos y la notificación a la enfermera responsable de los datos observados para su registro.
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Lavado genital o pequeño aseo

Se realiza según la técnica general de aseo en el paciente encamado cuando sea necesario. Se lavará de arriba hacia abajo y de dentro hacia afuera.

Siempre que sea factible, se propondrá al paciente la posibilidad de realizarlo él mismo, proporcionándole el material necesario.

Si el paciente lleva una sonda vesical, se lava primero esta con suero fisiológico, desde el meato urinario hasta la zona distal, y después se desinfecta con povidona yodada u otro antiséptico apropiado.

Cuidado de los pies

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El aseo se realiza según la técnica general para el paciente encamado mediante inmersión de los pies en la palangana; después se secan escrupulosamente y se examinan las zonas aseadas.

Para proteger los pies de lesiones por la posición inadecuada o por el peso de la ropa, pueden emplearse arcos de cama, tablas para los pies, férulas antirrotación y almohadas o cojines que mantengan su posición correcta.

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4.4.E Procedimientos de colocación de la cuña y la botella

En la eliminación de las heces y la orina de los pacientes encamados que no pueden levantarse, se emplean la cuña y la botella. Son de uso personal y exclusivo del mismo paciente mientras dura su ingreso. Se deben lavar y desinfectar con lejía periódicamente y esterilizar cuando se le da el alta. El aseo de la unidad del paciente suele contar con un «lavacuñas» de pared.

Colocación de la cuña y de la botella

Es una tarea que realizan uno o dos auxiliares de enfermería, en función de la movilidad del paciente. Se debe respetar su pudor, actuar con delicadeza y proporcionar al paciente la mayor intimidad posible durante la eliminación.

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Recursos materiales
  • Cuña y botella.
  • Guantes desechables.
  • Papel higiénico o equipo para el aseo genitoanal.
  • Biombo.
Protocolo de actuación
  • Preparar el material necesario y lavarse las manos.
  • Aislar la cama del paciente con el biombo.
  • Explicar al paciente el procedimiento que se va a realizar, pidiendo su colaboración.
  • Siempre que el paciente pueda utilizar el baño, aunque sea con ayuda del auxiliar, es conveniente que lo haga, pues le resultará más cómodo.
  • Ponerse los guantes.
  • Cuña: destapar al paciente, descubrir la pelvis y colocar la cuña. Para ello, si el paciente colabora, bastará con que el auxiliar de enfermería introduzca su brazo izquierdo bajo la cadera del paciente mientras este eleva la pelvis, haciendo fuerza sobre sus talones, para facilitar la colocación de la cuña. La parte plana y alargada de esta se sitúa bajo la región sacra del paciente y la parte cóncava se orienta hacia sus talones.
  •  Si el paciente no colabora, esta maniobra la realizarán dos auxiliares de enfermería, elevando la pelvis del paciente para permitir la entrada de la cuña. Puede también colocarse al paciente en decúbito lateral, dejar la cuña sobre la cama a la altura adecuada, y volver al paciente sobre ella en decúbito supino. Si no hay contraindicación, puede elevarse el cabecero del paciente para facilitar la eliminación.
  • Botella: si el paciente puede, se colocará él la botella; si no es así, el auxiliar introducirá el pene en la botella y observará la correcta colocación.
  • Tapar al paciente con la ropa de la cama y salir de la habitación o alejarse de la cama para proporcionarle mayor intimidad.
  • Preguntar al cabo de unos minutos si terminó y, en ese caso, facilitarle el papel higiénico para que se limpie o hacerlo en su lugar, con movimientos de delante hacia atrás.
  • Retirar la cuña pidiendo al paciente que eleve ligeramente la cadera.
  • Realizar el aseo genitoanal, si fuera preciso, y acomodar al paciente.
  • Observar las excreciones y vaciar la cuña o la botella en el retrete, si no hay contraindicación, y lavarlas.
  • Quitarse los guantes y lavarse las manos.
  • Comunicar lo observado a la enfermera y anotar los datos en la historia de enfermería (gráfica de hospitalización) u otro documento específico.