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“Auna ha escogido Educa-Med por su experiencia, su fuerte ecosistema y su espectacular relación con la industria”

Educa-Med refuerza su posición en Latinoamérica al suscribir un acuerdo para elaborar programas de formación médica con la fundación del grupo Auna, líder en Perú, Colombia y México y presente en la Bolsa de Valores de Nueva York / “Para nosotros es vital una alianza así”, señala Andrés Vásquez, responsable de Educación e Innovación en Auna Ideas
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Andrés Vásquez, responsable de Educación e Innovación en Auna Ideas.

Educa-Med ha dado un paso importante para consolidar su presencia en Latinoamérica tras suscribir un acuerdo con la fundación Auna Ideas para la elaboración de programas de formación dirigidos a profesionales médicos. Esta fundación está respaldada por el grupo Auna, proveedor líder de servicios de salud en Perú, Colombia y México que cotiza además en la Bolsa de Nueva York. La colaboración con Educa-Med “nos va a proporcionar conocimientos, habilidades y experiencia que aún no tenemos”, explica en esta entrevista el responsable de Educación e Innovación en Auna Ideas, Andrés Vásquez.

¿Cuáles son los orígenes de la fundación Auna Ideas?

Tenemos una gran organización que se llama Auna, centrada básicamente en servicios de salud, y que ya funciona como una multinacional porque contamos con operaciones en Colombia, Perú y México. Este año esperamos también cerrar otro país más en Latinoamérica, que puede ser Uruguay o Argentina. Auna nació en Perú, pero comenzó a cotizar el año pasado en la Bolsa de valores de Nueva York y ahora un gran fondo canadiense es el dueño del holding. En sus orígenes, era una prestadora de servicios de oncología con aseguramiento: el sistema de salud de Perú aún no tiene una cobertura global, como sí sucede en Colombia, y la gente tiene que comprar su propio seguro. Posteriormente fue ampliando su campo de acción más allá de la oncología, introduciéndose en todo tipo de especialidades de medicina general, aunque mantenemos un gran foco en oncología. La compañía ha venido creciendo de manera muy acelerada y el primer territorio al que se ha expandido fuera de Perú ha sido Colombia, donde tiene operaciones en tres grandes ciudades. Hubo entonces un momento de reflexión en el que los gestores pensaron: estamos creciendo tanto que ciertas cuestiones que para nosotros son organizacionalmente muy importantes están siendo manejadas de manera aislada, en silos. Esos temas eran la investigación, la educación y la innovación, y la conclusión fue que debían agruparse en una única organización. Ahí nace Auna Ideas, un ente completamente independiente desde el punto de vista legal, pero cuyo ejercicio es por completo transversal a toda Auna. Surge como una fundación porque al tener ese enfoque sobre esas áreas en concreto, para nosotros es mucho más fácil por ejemplo entrar en los Estados Unidos y obtener fondos del Gobierno para investigación e innovación. Es muy similar al modelo que tiene la fundación de la Mayo Clinic, guardando las distancias.

Hablando del modelo educativo, ¿cómo está estructurado y qué carencias busca subsanar?

Las clínicas tenían unas áreas denominadas secretarías o direcciones científico-académicas, centradas en la investigación y la educación. Al volvernos completamente transversales, esas áreas desaparecen y lo primero que nos encontramos es que todos funcionaban de manera muy diferente. Si hablamos del ámbito de la prestación, existen dos grandes mundos en la formación médica: por un lado, la educación formal, entendida como el entrenamiento de estudiantes de medicina, residentes, fellowships y otros profesionales de la salud. Por otro, la educación médica continua. En Auna teníamos más o menos organizado el tema de la educación formal, pero no era transversal. Lo primero que hicimos fue crear un centro académico dedicado en exclusiva a gestionar los programas formativos. El tema de los estudiantes, residentes, fellows, etc. es amplísimo: abarca muchísima gente que rota, que viene a nosotros y que en cada país es diferente. Por ejemplo, en Perú tenemos un sistema muy parecido al americano en el que ellos permanecen los cuatro años que dura una residencia o los dos de un fellowship formándose con nosotros. En Colombia, sin embargo, no contamos con planes propios, sino con programas de rotaciones de residencias obligatorios en esos cuatro años, y no están todo el tiempo con nosotros. Toda esa visualización del ecosistema, la transversalidad de las políticas y los procedimientos, fue lo primero que abordamos. Respecto a la formación continua, había cosas que se hacían por necesidad, porque a los médicos les parecía interesante celebrar un congreso o impartir un curso concreto y existía un área que les ayudaba. En esa reorganización, al mismo tiempo que nace un centro académico, también surge un centro de formación médica continua.

¿Qué criterios se aplicaron en esa reorganización académica?

Lo primero fue contar con un manual de políticas y procedimientos que fuera transversal, establecer un proceso de generación de nuevos programas y digitalizar todos los procedimientos. Ahora cualquier persona desde la red puede entrar en nuestra página, solicitar que se realice un simposio, por ejemplo, sobre nuevas técnicas de manejo del cáncer de próstata y el centro lleva a cabo la evaluación y la valoración pedagógica. El objetivo es que este año logremos la acreditación por el Colegio Americano de Medicina (AMA) porque eso nos reforzará a la hora de estandarizar procesos de calidad, algo que para nosotros resulta muy interesante y que abre un mercado importante al que, por tema de ‘branding’, queremos acceder: muchos médicos de los Estados Unidos están buscando oportunidades, por obligaciones que ellos tienen frente a las instituciones en las que trabajan, para salir de la zona de confort en la que viven y hacer programas en otras latitudes, como Latinoamérica. Con todos estos elementos hemos conseguido formalizar las reuniones recurrentes que se celebran en cada una de las sedes y generar una agenda académica en la que hay congresos, simposios, etc.

Imagen del portal en internet de la fundación Auna Ideas.
Imagen del portal en internet de la Fundación Auna Ideas

¿Ayudan también ustedes a que los médicos consigan sus certificaciones oficiales?

Sí, y eso es algo súper importante porque, a pesar de que existen diferencias en las legislaciones de ambos países, hay cosas similares. Y es que, por ejemplo, en Perú los médicos necesitan hacer cada cinco años un programa de certificación a través del cual le demuestren al Gobierno y al ente regulatorio, que es el colegio médico, una cantidad de créditos que ellos han logrado con actividades de educación médica continua. Y ellos, al formalizar esas reuniones académicas que se van celebrando, tienen la posibilidad de que le certifiquemos esos créditos y todos los programas que generen con nosotros los simposios, los congresos, los cursos que vayamos a hacer con ustedes. Todo tendrá su valor en créditos y, lógicamente, para ellos es tremendamente positivo. Colombia todavía tiene un sistema de créditos, pero si hay una norma reciente por la que los centros clínicos deben ofrecer un programa de educación médica continua muy claro y este ecosistema nos permite cumplir con esos estándares. México es otro reto completamente diferente pero básicamente esa es la línea que nosotros hemos encontrado.

¿Cómo surge la alianza con Educa-Med como plataforma de e-learning?

Lo primero es que queríamos encontrar un socio estratégico que nos ayudara a potenciar todas las ideas que acabamos de comentar. Yo puedo armar un equipo con la capacidad para hacerlo pero, sin duda, ir siempre de la mano de alguien va a ser mucho más fácil y los resultados seguramente se van a ver multiplicados. Por eso siempre lo que buscábamos era tener un partner que se asociara con nosotros, que compartiera esa visión y que entre los dos lográramos sacarla adelante. Educa-Med aparece realmente en un momento en que estamos buscando esto y nos permitió llegar a donde queríamos de una forma mucho más sencilla. Al tener Educa-Med muchos kilómetros recorridos y una experiencia ya formada, lógicamente para nosotros es vital una alianza así. Es un ‘matrimonio’ en el que la relación nos va a servir a ambos: a partir de ahora será más fácil para Educa-Med introducirse en el mercado latinoamericano de la mano de una compañía establecida y con nombre, y a nosotros nos va a proporcionar conocimientos, habilidades y experiencia que tal vez ahora, por estar empezando, aún no tenemos. Educa-Med tiene un ecosistema fuerte, una extensa experiencia y la relación, que me parece espectacular, con la industria. Esa transferencia que puede producirse entre ambos es súper ganadora. Y otra cuestión: cuando uno viene con el acompañamiento de profesionales extranjeros, en Latinoamérica eso todavía engancha más. Eso es también muy positivo para nosotros porque favorece la transferencia de conocimientos.

¿Cuál será el primer fruto visible de la colaboración entre Auna Ideas y Educa-Med?

Comenzaremos con la construcción de un programa muy fuerte, con una gran afluencia de asistentes, que nos permitirá mostrar las ventajas de esta alianza. Facilitará un aprendizaje excelente, de una calidad académica muy buena, y también un reconocimiento mutuo de la marca.

Otro de los puntos fuertes de Auna Ideas, como comentaba anteriormente, es la innovación. ¿Hacia dónde dirige su inversión en este ámbito?

La parte de innovación está muy enfocada al tema de ‘Health-Tech’ y salud digital. Tenemos una aceleradora, una incubadora y una línea de crowdsourcing. En general es una división mucho más madura porque, a diferencia de educación, innovación la pude construir desde cero. Con compañías tan grandes, cuando vas a reestructurar es mucho más difícil que cuando llegas y lo haces desde cero. En el caso de la educación, hubo que absorber múltiples operaciones, cosas que se venían haciendo desde hacía treinta años, y convencer para que se cambiaran los métodos. Con innovación, pude configurar un equipo como yo quise, con las líneas que yo consideré necesarias, y eso nos permitió avanzar rápidamente y tener resultados muy contundentes. Por ejemplo, el certificado de vacunación que tiene el Gobierno colombiano, que está hecho sobre blockchain, lo diseñamos nosotros y se lo cedimos. Actualmente es el único pasaporte ligado al Green Pass, que es el europeo, y el único digitalizado. Lo puedes llevar en tu teléfono móvil para entrar en cualquier aeropuerto de Europa. Otra de las iniciativas es un curso de Salud Digital Básica, que viene a cubrir una carencia a nivel mundial. A los médicos no los han formado aún en este tema, y no están familiarizados con la inteligencia artificial, con el big data, salud digital… Todos los recursos que existen en plataformas como Coursera están en inglés, y ahí se encuentran con otra barrera. En Latinoamérica, que nosotros hayamos visto, no existe una oferta grande y vimos una oportunidad, con Mauricio Power, de abordar estos temas.

¿Cómo han vivido la pandemia? ¿Qué consecuencias ha tenido para los sistemas sanitarios y qué enseñanzas han extraído?

Hay cosas buenas y malas, y en cada país se ha vivido de maneras diferentes. Fue un reto a nivel mundial, y puso sobre la mesa muchas necesidades, carencias y problemas que tienen los sistemas de salud. Una de las primeras cosas que yo advertí es que no contamos con ecosistemas digitales integrados que soporten operaciones de manera adecuada. Si, por ejemplo, yo voy a una clínica y al día siguiente voy a otra clínica distinta y entre ellas no se comunican, entonces mi historia clínica solamente está en un lado. Me toca llevarla en físico, quizá incompleta, y el médico tiene 20 minutos para revisarla. Aun así, a pesar de esas experiencias y esas carencias, sí se demostró que tenemos sistemas de salud fuertes que soportaron el gran flujo de pacientes. Colombia, Perú y México llegaron a estar desbordados en ciertos momentos, pero nunca, por ejemplo, pasó lo que pasó en las primeras épocas de la pandemia en Europa, cuando todos pensaban que se acababa el mundo. Además, revisando las cifras que mandaba el NIH estadounidense sobre mortalidad por covid en cuidados intensivos, Auna como organización siempre estuvo por debajo de esos niveles. Por otra parte, la pandemia también nos obligó a innovar y buscar soluciones diferentes, como un modelo de inteligencia artificial que ayudaba a los radiólogos generales a detectar y clasificar las infecciones por covid en pacientes más jóvenes o con patologías adicionales como el cáncer, evitando errores en el diagnóstico. Asimismo nos aliamos con una universidad para desarrollar máquinas respiradoras. Por otro lado, como crítica, creo que la salud es uno de los sectores que se ha quedado más atrás en tecnología. Lo que sucedió durante la pandemia nos demostró que lo que muchos otros sectores ya han resuelto a través de la tecnología, nosotros empezamos a solucionarlo ahora.

¿Crees que el futuro de la salud está en parte en el uso de inteligencia artificial y machine learning?

Definitivamente sí, aunque seguimos teniendo un problema. Nuestros sistemas están anticuados y nunca se han actualizado, así que carecemos de la base para implantar ese tipo de tecnologías. La inteligencia artificial y el machine learning se basan en datos y los sistemas actuales no están preparados para extraer la información de calidad que necesita ese tipo de modelos predictivos. De todas formas, el futuro va sin duda por ese camino. La salud siempre ha girado sobre un modelo basado en imágenes del paciente: cada seis meses o un año, el paciente se toma una foto, el médico la examina y determina su estado en ese momento puntual. Pasa otro año y vuelve otra vez, pero en ese tiempo quizá hayan sucedido muchas cosas, como que surja un cáncer. La salud digital va a ser la base fundamental de la medicina en el futuro cercano, y traerá la posibilidad de medir al paciente en tiempo real. Dispositivos como el Apple Watch van a poder controlar el ritmo cardiaco y advertir a alguien, por ejemplo, de que existe un 80% de probabilidad de que una arritmia le mate esa noche mientras duerme. Eso antes no se podía predecir, pero el reto está en cómo extraer los datos del reloj inteligente e introducirlos en la historia clínica.

¿La enseñanza online puede ser la solución para universalizar la formación continua?

Yo siempre he sido un fiel creyente en el e-learning. Pienso que es una herramienta maravillosa que se puede enriquecer. Una de las quejas de los médicos respecto a la formación siempre suele ser la falta de tiempo y el e-learning les permite, con su flexibilidad, cuadrar mejor los horarios, no tener que moverse de la ciudad. Creo que habría que explorar al creación de programas híbridos con un componente virtual muy potente pero también una parte presencial en la que acudas a desarrollar tus aptitudes. Por ejemplo, con cirugía oncológica, tendríamos el programa y también unas horas específicas de formación con robots, realidad virtual y aumentada. La clave es la combinación del poder del e-learning y el desarrollo de las aptitudes de manera presencial.

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