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Ángela Ibáñez: “El ejercicio físico puede ser eficaz en trastornos depresivos y de ansiedad”

La jefa de Servicio de Psiquiatría del Ramón y Cajal dirige el I Simposio de Ejercicio y Salud Mental, una iniciativa de Educa-Med que tendrá lugar en mayo de 2024
Ángela Ibáñez, jefa de Servicio del Ramón y Cajal y profesora asociada en la Universidad de Alcalá.

ÁNGEL SALGUERO

En el transcurso de su vida, una de cada cuatro personas sufrirá algún problema de salud mental, sobre todo trastornos depresivos o de ansiedad. Además de con la psicoterapia y los tratamientos farmacológicos tradicionales, los pacientes pueden obtener múltiples beneficios con la práctica de la actividad física. Ese es el motivo central del I Simposio de Ejercicio y Salud Mental, una iniciativa de Educa-Med para el próximo mes de mayo de 2024 que dirige Ángela Ibáñez Cuadrado, jefa de Servicio de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y profesora asociada de la Universidad de Alcalá.

¿Cuáles son los objetivos de esta jornada?

El principal objetivo de la jornada es ofrecer información científica sobre los beneficios del ejercicio físico en la salud mental, tanto como una medida preventiva de primer orden y también como una herramienta terapéutica en un amplio abanico de trastornos mentales.

¿Cómo estará estructurada?

Los contenidos se estructuraron en cinco módulos cuya temática se inicia con aspectos generales que tratan de explicar la neurobiología del ejercicio y cómo este influye en el funcionamiento cerebral. Va recorriendo después las principales patologías en salud mental, desde la depresión, ansiedad, trastornos psicóticos, trastornos de la conducta alimentaria y trastornos neurodegenerativos como la demencia. Cada módulo consta de ponencias de distintos especialistas que abordan la temática y concluyen con mesas redondas para el intercambio de opiniones entre los participantes y responder a las preguntas del público.

¿A quién va dirigida?

La jornada va dirigida a profesionales sanitarios y público en general interesados por la salud mental, desde médicos (psiquiatras, médicos de atención primaria, geriatras, neurólogos, etc.), psicólogos, personal de enfermería, terapeutas ocupacionales, trabajadores sociales y también resultará de interés a colectivos de pacientes y familiares.

¿Cuáles son las ideas principales que desea que se lleven los asistentes?

Es importante concienciar tanto a los miembros del equipo multiprofesional que aborda la problemática de la salud mental en los distintos niveles asistenciales, así como al público en general, sobre la importancia del ejercicio físico en la prevención, tratamiento y recuperación funcional de los problemas de salud mental, todo ello fundamentado en una base científica.

¿Cuáles son las enfermedades mentales más prevalentes actualmente?

1 de cada 4 personas tiene o tendrá algún problema de salud mental a lo largo de su vida según la Organización Mundial de la Salud, siendo los trastornos de ansiedad y los depresivos los más prevalentes en la actualidad. Los trastornos mentales en conjunto constituyen la causa más frecuente de carga de enfermedad en Europa, por delante de las enfermedades cardiovasculares y del cáncer y su impacto sobre la
calidad de vida es superior al de las enfermedades crónicas como la diabetes o las enfermedades respiratorias. Trastornos mentales graves como la esquizofrenia o el trastorno bipolar se encuentran entre las principales causas de discapacidad, junto con la depresión y los trastornos por abuso de alcohol. Otro problema de primera magnitud lo constituyen las demencias, con más de un millón de afectados en España en la actualidad, cifra que se triplicará en 2050. El abordaje de las demencias es por tanto una prioridad de salud pública y un gran reto para la sostenibilidad de cualquier sistema social y sanitario.

¿De qué manera puede ayudar el ejercicio a estos pacientes?

El beneficio del ejercicio en los pacientes con problemas de salud mental es doble. Por un lado en los trastornos mentales graves se constata una disminución de la esperanza de vida de 10-20 años, de origen multifactorial, principalmente por las consecuencias que para la salud tiene la propia enfermedad y los cambios en el estilo de vida asociados, el descuido en la salud física y los efectos de los tratamientos entre otros factores. En este sentido el ejercicio físico proporciona efectos beneficiosos para la salud física y mejora la calidad de vida. Pero además, y esto es muy importante, el ejercicio mejora el bienestar, el funcionamiento en el día a día de los pacientes, los síntomas depresivos y las capacidades mentales como la memoria, la atención y las funciones ejecutivas que son fundamentales para la recuperación total de los pacientes. El ejercicio físico puede suponer en algunos casos un tratamiento tan efectivo como los antidepresivos o la psicoterapia en los trastornos depresivos y de ansiedad, fundamentalmente cuanto se utilizan de manera combinada.

¿Se pueden beneficiar todos por igual?

Todos los pacientes se pueden beneficiar en mayor o menor medida. En algunos casos los efectos serán más evidentes al incidir directamente sobre la propia fisiopatología de la enfermedad, pero en todos ellos se puede obtener una mejoría del bienestar físico y emocional y efectos beneficiosos sobre la calidad de vida.
Por otro lado el ejercicio físico es una intervención barata, accesible y con buena aceptación para los pacientes, ya que no son precisos entrenamientos físicos complejos. Caminar es un comportamiento accesible con un gran potencial ya que estudios científicos han demostrado que caminar regularmente añadido al tratamiento habitual es una intervención eficaz en pacientes con problemas de salud mental.

¿Cree que se conocen lo suficiente entre los profesionales los beneficios del ejercicio?

La respuesta es clara, la mayoría de los profesionales no conocen realmente los beneficios del ejercicio a nivel cerebral. Aunque a menudo se recomienda ejercicio a los pacientes, es una indicación general que no va acompañada de una explicación científica que el paciente pueda entender sobre la importancia que el ejercicio tiene en su proceso de recuperación.

¿Ha ido surgiendo evidencia científica al respecto?

En los últimos años ha cobrado interés la investigación sobre el esclarecimiento de los mecanismos neurobiológicos subyacentes que tratan de explicar el efecto beneficioso del ejercicio sobre la salud mental, más allá de la mejoría del bienestar físico que conlleva. Uno de los campos más estudiados es la depresión, y aunque se requiere más investigación, desde una perspectiva fisiológica se ha evidenciado que el ejercicio y la medicación antidepresiva pueden aliviar la depresión a través de mecanismos neuromoleculares comunes. Algunos de los efectos del ejercicio a nivel cerebral incluyen el aumento de la expresión de factores neurotróficos, el aumento de la neurotransmisión monoaminérgica, la regulación de la actividad del eje hipotálamo-hipofisario-adrenocortical y el efecto sobre la inflamación, dando lugar en último término a un incremento de la neurogénesis, angiogénesis y neuroplasticidad, por lo que los efectos del ejercicio pueden favorecer distintas enfermedades mentales. Se ha demostrado además que la actividad física tiene efectos protectores en el cerebro, con un aumento del flujo sanguíneo en el hipocampo y una mejora de la conectividad funcional.

¿Es difícil motivar a los pacientes?

En general la recomendación de ejercicio físico tiene buena aceptación entre los pacientes, pero no hay que olvidar que la falta de motivación es uno de los síntomas de muchos trastornos mentales, y puede dificultar la puesta en marcha y sobre todo la continuidad de esta recomendación. Es muy importante establecer una buena relación médico-paciente y explicar adecuadamente al paciente los beneficios del ejercicio físico como una parte más del tratamiento, así como hacer un seguimiento a lo largo del proceso terapéutico.

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