Entrevistas · Enfermería

Esther Rey: «Si ha cambiado el paciente, ¿por qué nos organizamos como hace 40 años?»

Redacción Pulso Médico 11 min de lectura
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Esther Rey Cuevas, directora de Enfermería del Hospital Universitario La Paz, plantea revisar cómo se organizan los cuidados ante pacientes con necesidades más complejas. En esta entrevista aborda el desarrollo profesional, la coordinación de los equipos y la seguridad, y defiende una participación del paciente que tenga reflejo en la atención cotidiana.

El cuidado que no siempre se ve

Durante Seguridad Clínica 360º, Esther Rey describió la higiene de manos con una frase que condensaba una dificultad cotidiana: «Tan sencillo y tan difícil». En esta conversación con Pulso Médico, amplía aquella reflexión hacia la organización del trabajo enfermero.

Habla de procedimientos, formación y recursos, pero también de interrupciones, hábitos aprendidos y familias que necesitan apoyo. Su planteamiento parte de una pregunta: cómo adaptar la atención a pacientes con mayor complejidad sin perder de vista a los profesionales que los cuidan.

Si pudiera mostrar a la sociedad una parte del trabajo enfermero que habitualmente pasa inadvertida, ¿cuál elegiría?

Creo que pasa inadvertido el propio cuidado, porque es algo que todos hacemos desde que nacemos. Pero no es lo mismo el cuidado que realizamos para vivir que el cuidado terapéutico, el que se necesita para promover la salud y prevenir la enfermedad.

La higiene, la alimentación o la movilidad son actividades aprendidas en nuestro entorno. Las hacemos todos los días y no siempre reparamos en su importancia. Cuando dejamos de poder cuidarnos, alguien tiene que hacerlo por nosotros. Pero nuestra función va más allá de sustituir esas actividades: se trata de proporcionar un cuidado terapéutico que cubra las necesidades de salud de la persona.

¿Qué puede ofrecer una dirección de Enfermería para que quienes empiezan quieran quedarse y desarrollarse profesionalmente?

Les ofrecería posibilidades de desarrollo, formación e investigación. Que sepan que su aportación es importante. Quien acaba de salir del ámbito académico trae conocimientos y ganas de aprender que no deberían perderse a lo largo de su trayectoria.

También es importante reconocer a quienes les enseñan y les transmiten su experiencia. Hay que conjugar lo que aporta la persona que llega con lo que ya se hace en el hospital. Reconocer al mentor y, al mismo tiempo, valorar lo que puede aportar el nuevo profesional permite crear sinergias y dar más relevancia a lo que tenemos.

El cuidado no es una tarea.

Esther Rey Cuevas, directora de Enfermería del Hospital Universitario La Paz.

Cuando el equipo dice «no llegamos»

Cuando un equipo le dice que no llega a todo, ¿cómo identifica qué necesita cambiar?

Se han incorporado nuevas actividades y nuevas formas de trabajo, pero no siempre nos hemos detenido a pensar qué sustituyen. También han cambiado los pacientes: ha aumentado la cronicidad, la fragilidad y la complejidad de los cuidados. Una persona puede ingresar para una intervención y tener, además, varias enfermedades que condicionan su atención.

Cuando me dicen que no llegan, creo que hay que sentarse con las personas y revisar todo lo que se hace. Nuestros cuidados abarcan las 24 horas y debemos ver cómo organizarlos de una manera ordenada.

También hay que pensar cómo participan los cuidadores. Eso no significa quitarme un cuidado para que lo haga la familia. Implicarla requiere explicar, acompañar y trabajar conjuntamente. Y debemos recordar que los cuidadores también necesitan un respiro. Hay que valorar tanto lo que necesita el paciente como lo que está viviendo su familia.

¿Qué carga quitaría para que las enfermeras pudieran dedicar más tiempo al cuidado?

Pregunto a los equipos qué creen que pueden dejar de hacer, qué no aporta valor al paciente y qué mejoraría si trabajáramos de otra manera.

Quitaría las faltas de coordinación. A veces una enfermera tarda mucho en localizar al médico que atiende al paciente. Si no hay comunicación, también se dificulta la organización del trabajo.

Mi responsabilidad es facilitar que las personas se coordinen, se sienten juntas, dibujen el proceso y vean qué pueden cambiar para favorecerse el trabajo unas a otras. Hablamos muchísimo de trabajo en equipo, pero en ocasiones seguimos trabajando de forma muy individual.

En la jornada habló de «crear estructura para que los demás puedan hacer». ¿Qué significa en la práctica?

Significa tener profesionales suficientes, con la formación necesaria, que conozcan el proceso y dispongan de los recursos materiales para realizar los cuidados. También definir con quién deben coordinarse y cómo hacerlo.

Si un paciente va de su unidad al quirófano, todos deben conocer qué les corresponde hacer: el celador, la enfermera de la unidad y el equipo que lo recibe. Tienen que comunicarse.

No es normal que para realizar una actividad haya que ir y volver continuamente, ni que una persona tenga que atender interrupciones innecesarias o buscar a quien sabe dónde está otra persona. El tiempo es oro. Al paciente esas dificultades pueden llegarle como retrasos o como informaciones incoherentes. Crear estructura es facilitar que el proceso pueda llevarse a cabo.

Saber hacerlo y conseguir hacerlo siempre

Definió la higiene de manos como algo «tan sencillo y tan difícil». ¿Qué hay detrás de esa distancia entre saber qué debemos hacer y hacerlo siempre?

Creo que tenemos mucho ruido psicológico y la atención muy dividida. La técnica es sencilla; la dificultad aparece cuando tenemos que realizarla y priorizamos otras cosas. Las observaciones de la práctica siguen mostrando incumplimientos.

También creo que necesitamos reaprender. Aprender algo nuevo puede ser más fácil que modificar algo que llevamos mucho tiempo haciendo. Reaprender exige revisar hábitos, detenerse y reflexionar sobre la propia práctica.

Todos utilizamos atajos cognitivos y automatizamos actividades. Cambiar eso requiere focalizar la atención y hacer un esfuerzo: desaprender y aprender.

Reaprender significa quitarse hábitos aprendidos.

Esther Rey Cuevas, directora de Enfermería del Hospital Universitario La Paz.

Conseguir que los profesionales pidan ayuda

En la jornada destacó el trabajo de la enfermera de hemovigilancia. ¿Qué ha permitido que los profesionales recurran a ella para resolver dificultades?

Define muy bien el proceso, forma a los profesionales y está muy pendiente de cómo se aplica. Es una buena comunicadora, entra bien en los equipos y pregunta a quienes realizan el trabajo cómo puede ayudarles.

En el quirófano, por ejemplo, surgían dificultades para acceder a la pulsera de identificación de un paciente cubierto por los paños quirúrgicos. Se preguntó a los profesionales qué les facilitaría el trabajo y cómo podía organizarse el proceso manteniendo la identificación.

Hacerles partícipes es fundamental. Cuando son conscientes de la importancia de lo que hacen y participan en la solución, son ellos quienes piden ayuda y preguntan qué sistemas pueden facilitarles el trabajo.

¿Qué le gustaría que una enfermera de su equipo dijera sobre su forma de dirigir?

Me gustaría que dijera que tengo permanentemente en mi pensamiento al paciente y a su familia, y también a los profesionales, para ayudarles a realizar su práctica lo mejor posible.

Incorporar al paciente y cambiar la organización

¿Qué le gustaría poner en valor sobre la participación del paciente y la forma de organizar los cuidados?

Creo que hay que incorporar más al paciente en todo lo que tiene que ver con su atención, sin que lo sienta como una carga. Un paciente puede sentirse inseguro por un retraso, porque nos haya pedido algo y, entre tantas cosas, se nos haya olvidado atenderlo. También por una descoordinación entre nosotros, porque uno le diga una cosa y otro le diga otra.

Yo daría el relevo a pie de cama del paciente. Creo que debería ver la importancia que tiene su cuidado para su recuperación. Eso pondría más en valor los cuidados y supondría un cambio cultural enorme.

Deberíamos presentarnos como equipo y decirle: estamos aquí para atenderle, nos formamos para ello y puede confiar en nosotros. Y después demostrarlo con acciones, porque las palabras se las lleva el viento. Tiene que ver que existe coordinación, que hablamos en el mismo sentido, porque merece que su atención esté coordinada.

El cuidado no es una tarea. Lo dividimos por turnos porque no podemos estar 24 horas seguidas, pero el cuidado del paciente no es nuestro. Durante el tiempo que estamos con él, le ofrecemos el cuidado que necesita, lo planificamos con él y procuramos que sepa qué atención va a recibir y que vamos a estar ahí para proporcionársela de forma segura.

Creo que se trata de trabajar con un criterio más uniforme, con el que todos podamos sentirnos más reconfortados. Habrá enfermeras que digan: «No llegamos a todo lo que nos pides». Lo que planteo es que intentemos trabajar de otra manera, al menos que lo intentemos.

Nos cuesta reaprender, tanto lo que hacemos como la forma en que nos organizamos. Si ha cambiado el paciente, ¿por qué nos organizamos como hace 40 años? Tenemos que ver cómo responder a una persona que está más informada, que es más demandante y que tiene mayor comorbilidad y fragilidad. Cuando sale de su entorno para ingresar, debemos intentar que no vuelva a él mucho más dependiente. A veces, en el hospital, le hacemos más dependiente.

Por eso tenemos que pensar nuestra forma de trabajar de otra manera. Y para mí es muy difícil hacer llegar esa idea a todo el mundo. Creo que estoy aquí para ayudar a verlo de otra manera. Estoy dispuesta a sentarme con los equipos para revisar cómo lo hacemos, cómo nos organizamos y qué podemos cambiar.

Tenemos que preguntarnos entre todos cómo responder a esta situación: falta de profesionales y profesionales cada vez más desmotivados porque no cumplimos sus expectativas. En un hospital hay que trabajar a turnos y la conciliación genera dificultades. Hay más permisos, y eso es positivo, pero después tenemos que organizar los cuidados y garantizar la cobertura.

Los profesionales se enfadan cuando les llamo para trabajar un día que tienen libre, pero tengo que cubrir la asistencia. Mantener ese equilibrio es difícil. Creo que se trata de hablar con ellos y buscar juntos la mejor manera. Cuando hay malestar porque no hemos podido cubrir alguna necesidad, nos sentamos y buscamos una solución.

No todo se puede solucionar con que venga más gente. No siempre viene más gente. Por eso tenemos que sentarnos y ver cómo podemos hacerlo.

Si ha cambiado el paciente, ¿por qué nos organizamos como hace 40 años?

Esther Rey Cuevas, directora de Enfermería del Hospital Universitario La Paz.

Dar visibilidad a las buenas prácticas

Desde Fundación FIDYS hemos empezado a impulsar encuentros como Seguridad Clínica 360º para abordar los grandes retos sanitarios y difundir el conocimiento que surge de ellos. ¿Cómo valora estas iniciativas y qué cree que podemos aportar?

Creo que todo lo que sea dar visibilidad y poner en valor estas cuestiones puede ayudar. Pero me preocupa que las personas se habitúen a escuchar un mensaje. Puede que en la higiene de manos haya ocurrido algo de eso: lejos de conseguir que se convierta en hábito, nos hemos acostumbrado al mensaje. «Otra vez, otra vez…».

Sucede también con las campañas sobre accidentes de tráfico. Algo que al principio nos impacta mucho, cuando lo vemos repetidamente, puede terminar pareciéndonos normal.

La higiene de manos es una de las acciones más sencillas y tiene mucho que ver con la prevención de la infección relacionada con la asistencia sanitaria. En nuestras manos llevamos y traemos microorganismos, y no siempre somos conscientes de la importancia que eso tiene.

Por eso creo que hay que dar visibilidad, pero poniendo en valor las conductas bien hechas y su parte positiva: mostrar cómo hacer bien las cosas puede ayudar a evitar que ocurra algo malo. Eso es lo que creo que hay que destacar.

Sobre esta entrevista

Entrevista realizada por Juan Carlos Sánchez, CEO de Fundación FIDYS, a Esther Rey Cuevas, directora de Enfermería del Hospital Universitario La Paz. Las preguntas y respuestas se han editado por claridad y extensión y se han ordenado por temas, manteniendo el sentido de sus declaraciones.

La conversación da continuidad a cuestiones planteadas en la jornada Seguridad Clínica 360º, organizada por Fundación FIDYS en colaboración con Círculo de la Sanidad.

Del debate a la mejora de los cuidados

Las reflexiones de Esther Rey sobre coordinación, participación del paciente y organización de los cuidados dan continuidad al debate de Seguridad Clínica 360º: repensando el error para transformar el sistema. Una jornada organizada por la Fundación FIDYS en colaboración con el Círculo de la Sanidad para compartir conocimiento, aprender de los errores e impulsar una cultura de seguridad compartida.

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