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De urgencias a planta: ¿quién se hace cargo del paciente durante la espera?

Redacción Pulso Médico 8 min de lectura
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Imagen general

La decisión de ingresar a un paciente abre una transición que exige mantener la vigilancia, transmitir información y aclarar responsabilidades. Mientras espera el traslado, sus necesidades continúan. El debate de Seguridad Clínica 360º plantea una pregunta concreta: ¿cómo se asegura que el relevo entre equipos no deje cuidados pendientes?

El ingreso está decidido. La atención tiene que continuar

¿Quién responde si el paciente empeora mientras espera una cama? ¿Quién revisa un resultado que llega después de decidir el ingreso? ¿Quién comprueba qué tratamiento ha recibido y qué queda pendiente?

Son preguntas que sitúan el paso de urgencias a planta en su dimensión asistencial. Además del traslado físico, hay un relevo de información, tareas y responsabilidades que necesita quedar claro para los equipos implicados.

En Seguridad Clínica 360º, Andrés Navarro Ruiz, gerente de la Agrupación Sanitaria Alicante Sur, puso el foco precisamente en ese intervalo. Advirtió del riesgo de que un equipo considere que el paciente ya corresponde al siguiente mientras este todavía no lo ha asumido plenamente.

Su intervención expresaba una preocupación sobre la organización del relevo, sin aportar datos que permitan establecer con qué frecuencia ocurre. La cuestión que dejó abierta es relevante para revisar cualquier circuito: ¿está definido quién mantiene la atención y en qué momento se hace efectivo el cambio de responsabilidad?

Una diferencia de prioridades que abrió el debate

La reflexión surgió cuando se preguntó a los participantes de la tercera mesa qué riesgo priorizarían. Alberto Pardo Hernández y Mario García Gil señalaron los problemas relacionados con la medicación. Navarro desplazó la mirada hacia las transiciones entre servicios y niveles asistenciales.

Mencionó el paso de urgencias a planta, los movimientos entre hospitalización y cuidados críticos y el regreso a atención primaria. Su preocupación se centraba en los desajustes de horarios y cuidados que pueden producirse durante esos cambios.

La diferencia de perspectivas permite examinar un mismo problema desde dos lugares: qué tratamiento necesita el paciente y cómo asegurar que continúe cuando cambia el equipo responsable.

La necesidad de atención no se interrumpe mientras se organiza el traslado. Precisamente por eso, la espera forma parte del proceso que el hospital necesita tener previsto.

Hay un lapso de tiempo en el que se desajustan horarios, se desajustan cuidados, que es un riesgo para el paciente.

Andrés Navarro Ruiz, gerente de la Agrupación Sanitaria Alicante Sur.

Transferir información también exige transferir responsabilidad

La documentación sobre seguridad identifica el relevo asistencial como un proceso en el que un profesional informa a otro sobre la situación del paciente para transferir la responsabilidad de su atención. Así lo explica la revisión Handoffs, de PSNet, que aborda cambios de turno y transferencias entre unidades.

Esa definición ayuda a distinguir dos cuestiones: disponer de información y saber quién debe actuar con ella. Una anotación puede estar accesible y, aun así, quedar pendiente aclarar quién comprobará un resultado o realizará la siguiente valoración.

La misma revisión destaca la importancia de una comunicación escrita y verbal de calidad, con oportunidades para preguntar y confirmar el plan. También señala la necesidad de reducir interrupciones durante el intercambio.

El relevo, por tanto, necesita una recepción activa. Para revisar su funcionamiento conviene preguntar qué información se transmite, quién la recibe y cómo se resuelven las dudas antes de darlo por completado.

Lo que debe llegar al siguiente equipo

Silvia Manrique Rodríguez, del Servicio de Farmacia del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, describió durante la primera mesa dificultades para disponer de información actualizada cuando los pacientes cambian de unidad.

Situó entre los puntos críticos conocer la medicación que toman y trasladar esa información a su situación en el hospital. Su intervención conectaba las lagunas de información con problemas de prescripción y conciliación.

El siguiente equipo necesita comprender el estado actual del paciente y las actuaciones pendientes. Esa necesidad enlaza con lo analizado en Copiar y pegar en la historia clínica: ¿qué ha cambiado realmente en el paciente?: localizar la información relevante para continuar la atención.

La revisión Inpatient Transitions of Care: Challenges and Safety Practices, publicada en PSNet, aborda precisamente los riesgos de comunicación y manejo de la medicación durante las transiciones hospitalarias. Propone trabajar sobre los procesos de intercambio y la conciliación de medicamentos.

Situación actual

¿Qué necesita saber el equipo receptor sobre el estado del paciente en ese momento?

Actuaciones pendientes

¿Qué resultados, tratamientos o valoraciones requieren seguimiento y quién lo realizará?

Responsabilidad durante la espera

¿A quién debe recurrirse si surge una necesidad antes de completar el relevo?

Recepción confirmada

¿Cómo se comprueba que el equipo receptor ha recibido la información y conoce el plan?

Los cuidados también tienen que pasar de una unidad a otra

Mercedes Vinuesa Sebastián, coordinadora de Calidad del Hospital Universitario de La Princesa, amplió el foco hacia la continuidad de las indicaciones no farmacológicas. En su intervención advirtió de que, al cambiar de unidad, pueden perderse necesidades de cuidado que estaban identificadas.

Es una perspectiva importante para examinar el traslado completo. La información relevante puede incluir necesidades de movilidad, alimentación o apoyo, además de los tratamientos y resultados clínicos.

La pregunta para los equipos es qué debe continuar sin interrupción y cómo se hace visible para quienes reciben al paciente. Revisar esa continuidad requiere contar con los distintos profesionales que intervienen en el proceso.

Cada equipo necesita saber qué recibe, qué queda por hacer y a quién consultar. Son cuestiones que afectan tanto al intercambio de información como a la organización del trabajo.

Una transición, varias responsabilidades

Durante un traslado intervienen profesionales y servicios distintos. Revisar el proceso completo permite identificar dónde se transmite la información, cuándo se confirma la recepción y qué ocurre si aparece una dificultad.

El objetivo es que cada participante conozca su función y disponga de una vía clara para resolver dudas. La coordinación debe abarcar también el tiempo de espera.

Cuatro participantes de la tercera mesa de Seguridad Clínica 360º sentados en el escenario de Fundación ONCE.

Qué puede revisar un hospital en su propio circuito

El debate plantea una revisión concreta: seguir el recorrido desde que se decide el ingreso hasta que el equipo de hospitalización recibe al paciente.

Ese análisis permite comprobar si el procedimiento contempla la espera, si los profesionales saben a quién dirigirse y si quedan actuaciones sin una asignación clara. También permite observar qué ocurre cuando el traslado se retrasa o coincide con un cambio de turno.

Las herramientas estructuradas de comunicación pueden ayudar. PSNet recoge, entre otras, I-PASS, que organiza el intercambio alrededor de la situación clínica, un resumen del paciente, las tareas pendientes, las contingencias y la confirmación por quien recibe. Su implantación exige formación y trabajo sobre el proceso; no se reduce a añadir un formulario.

No existe en el material de la jornada una evaluación de un circuito concreto de urgencias a planta que permita presentar resultados locales. Las intervenciones sí ofrecen preguntas para examinarlo y contrastarlo con la documentación disponible.

El paciente también necesita saber a quién acudir

Para la persona que espera, la organización entre servicios puede resultar invisible. Lo que necesita es saber quién la atiende, qué ocurrirá después y cómo avisar si aparece una dificultad.

Facilitar esa información forma parte de una transición comprensible. La revisión de PSNet sobre transiciones hospitalarias incorpora también la preparación y participación de pacientes y cuidadores como aspectos relevantes del proceso.

Informarles no les convierte en responsables de coordinar a los equipos. Les permite comprender el recorrido y comunicar sus necesidades mientras continúa la atención.

El punto de llegada del debate es sencillo de formular y exigente de comprobar: el cambio de ubicación, el intercambio de información y el relevo de responsabilidad deben estar coordinados. Antes de dar por resuelto un traslado, merece la pena saber si todos los implicados pueden responder a la misma pregunta: quién se hace cargo ahora.

Fuentes y documentación

  • Fundación FIDYS. Intervenciones de Andrés Navarro Ruiz, Silvia Manrique Rodríguez y Mercedes Vinuesa Sebastián en Seguridad Clínica 360º. El programa y el acceso a la grabación están disponibles en la página de la jornada.
  • PSNet. Handoffs. Revisión sobre relevo asistencial, transferencia de responsabilidad y comunicación estructurada, revisada en 2024.
  • Satake A, McElroy V. Inpatient Transitions of Care: Challenges and Safety Practices. PSNet, 2024.

Las intervenciones de la jornada se presentan como aportaciones de sus participantes. La documentación internacional se utiliza para contextualizarlas, sin atribuir sus resultados a los hospitales españoles ni establecer un reparto jurídico de responsabilidades.

¿Cómo se resuelve este relevo en tu centro?

Cuando un paciente tiene indicado el ingreso y espera el traslado, ¿está claro quién mantiene la responsabilidad y cómo se confirma que el siguiente equipo la asume?

Nos interesa conocer procedimientos y experiencias que hayan mejorado esa transición. Cuéntanos qué cambiasteis y cómo comprobasteis el resultado, sin incluir datos que permitan identificar a pacientes.

Del debate a la mejora de los cuidados

Las reflexiones sobre transiciones asistenciales, coordinación y responsabilidad dan continuidad al debate de Seguridad Clínica 360º: repensando el error para transformar el sistema. Una jornada organizada por la Fundación FIDYS, en colaboración con el Círculo de la Sanidad, para compartir conocimiento, aprender de los errores e impulsar una cultura de seguridad compartida.

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